Durante varios años, Uganda ha sido un caso interesante para aquellos que estudian las dinámicas políticas del continente, y sobre todo, la ola de democratización que barrió el continente en la década de los 90. Yoweri Museveni accedió al poder en 1986 - después de liderar el Movimiento de Resistencia Nacional (NRM) desde sus campamentos en la selva hasta el derrocamiento de Milton Obote el año anterior. Desde entonces, Museveni ha sido hostil a los intentos de establecer una democracia multipartidista en el país. En su lugar, ha favorecido su "movimiento" y una democracia no-partidistas. Desde las primeras elecciones, que tuvieron lugar en 1996, Museveni ha sido elegido tres veces presidente (1996, 2001 y 2006), el último gracias a su cambio de la constitución para eludir el límite de dos mandatos.
Museveni en 1993 - Fotografía de Dave Blume (Flickr)
Todas estas dudas sobre sus credenciales democráticas sin embargo, no han llevado a una condena internacional - más bien lo contrario: Uganda ha recibido una gran cantidad de dinero en ayuda al desarrollo, y un gran apoyo internacional. Dos grandes razones ayudan a explicar esta situación: primero, la posición crucial que ocupa Uganda en un contexto regional muy complicado. Uganda se ha mantenido como un estable aliado occidental durante los turbulentos años del genocidio de Ruanda y de la guerra civil congoleña. Así, Uganda ha recibido apoyo tanto para resistir la desestabilización regional como la amenaza interna que plantea el Ejército de Resistencia del Señor (LRA en inglés), de Joseph Kony. Una segunda razón que explica por qué las deficiencias democráticas de Museveni se han visto relegadas a un segundo plano, ha sido el éxito de Uganda en la lucha contra el VIH / SIDA. El país ha sido presentado a menudo como ejemplo de eficaz política de gobierno, basado en el ABC (en inglés, Abstente, Sé fiel, Utiliza el condón), que vio una gran disminución de las tasas de prevalencia del virus durante la década de 1990. Recientemente sin embargo, han surgido dudas acerca del impacto real de estas políticas acontecimientos policies.
Sucesos acaecidos durante los últimos meses parecen estar poniendo a prueba el apoyo internacional que el país ha recibido durante los últimos veinte años, y está creando dudas sobre una posible renovación del mandato de Museveni en las elecciones de 2011. En primer lugar, Museveni se negó a entregar a Kony a la CPI, argumentando que iba a recibir un juicio doméstico, aun cuando fue él mismo quien remitió el caso a la CPI en el primer lugar!
Posteriormente, en Septiembre de este año, estallaron disturbios durante tres días en Kampala - dejando al menos 15 muertos. Esta violencia fue el resultado de enfrentamientos entre la policía y partidarios del rey de Buganda (el Kabaka) Ronald Muwenda Mutebi, después que el gobierno decidiera bloquear su gira por el distrito de Kayunga, donde se esperaba que presidiera las celebraciones del Dñia de la Juventud de Buganda.
Una imagen de los disturbios en Kampala en Septiembre pasado (Reuters)
Pero Uganda ha sido más recientemente objeto de feroces críciticas por parte de la sociedad civil del país y la comunidad internacional, por un asunto totalmente distinto - el borrador de un proyecto de ley contra la homosexualidad, propuesto por David Bahati, diputado por la circunscripción de Ndorwa Oeste. Si se aprueba el borrador, algo que parece probable (al menos antes de la reacción de la opinión pública), este proyecto supondría la cadena perpetua para cualquier ugandés que se participara en lo que se denomina como "actividad sexual con mismo género", así como la condena de pena de muerte si el presunto delincuente es una persona que vive con el VIH, una persona con autoridad sobre la pareja sexual, o si la pareja es menor de 18 años. Todos esto ha sido duramente criticado por la sociedad civil de Uganda: un líder prominente de la iglesia, Canon Gideon Byamugisha, ha calificado el proyecto como "cercano al genocidio", y el jueves pasado, la "Coalición de la Sociedad Civil por los Derechos Humanos y el Derecho Constitucional", publicó una declaración criticando el proyecto de ley (se puede leer aquí). A menudo entre los dirigentes africanos - como Museveni o Mugabe - la crítica y persecución de la homosexualidad va acompañada de una retórica anti-imperialista que presente a Occidente como "exportador" de la práctica (algo similar fue sugerido por el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, cuando afirmó - ante la incredulidad internacional - que no hay homosexuales en Irán). En el caso de Uganda sin embargo, las dimensiones internacionales de la campaña contra la homosexual tienen un especial interés - pero no porque apoyen la tesis de la homosexualidad como algo exportado de Occidente a África. Un reciente artículo en el blog de Ethan Zuckerman, "My Heart's in Accra", explora las conexiones existentes entre la redacción del proyecto de ley en Uganda y los grupos fundamentalistas cristianos de estadounidenses. El punto más interesante es la referencia a un artículo de Kapya Kaoma, un sacerdote anglicano de Zambia y el director del proyecto de Political Research Associates, que explora cómo el activista anti-homosexual y revisionista del Holocausto Scott Lively, visitó Uganda en marzo de 2009 y desempeñó un papel importante en la formación de la opinión pública en favor del proyecto de ley - llegó incluso a hablar con los legisladores y funcionarios del gobierno de Uganda. Zuckerman también menciona como Rick Warren, el principal pastor evangelista estadounidense, ha condenado el proyecto de ley en un intento de separar esta proposición extrema de la influencia cada vez mayor que los grupos evangelistas tienen por toda África. Esta condena se ha producido (ante la incredulidad de muchos) más o menos al mismo tiempo que la expresada por el líder de la Iglesia Anglicana (que también se encuentra dividida internamente alrededor del tema de la homosexualidad), Rowan Williams.
No todas las noticias procedentes de Uganda son malas noticias, sin embargo, y así el viernes el parlamento del país aprobó una nueva ley que prohíbe y tipifica como delito la mutilación genital femenina. Sin embargo, algunas de las noticias comentadas arriba pueden contribuir a desgastar el brillo con el que el gobierno de Museveni en Uganda, se percibe desde el exterior, y puede causar incluso una mayor oposición a su reelección en las elecciones de 2011 - aunque todavía sigue siendo el gran favorito. Si Museveni quiere evitar que la opinión pública se ponga aún más en su contra, debe comprometerse a hacer su gobierno más sensible a las necesidades de los ciudadanos - incluyendo una gestión eficiente y equitativa de las reservas de petróleo recién descubiertas (que para algunos puede ser señal de lo contrario, de que una "maldición de los recursos" está a punto de caer sobre Uganda) - y no sólo contentarse con simples trucos publicitarios como volar en clase turista a la Cumbre de Copenhague.
La verdad es que algunas noticias causan, como sentimiento predominante, una absoluta estupefacción; un sentimiento que sólo se sacude uno con mucho trabajo. Éste ha sido el caso con las declaraciones del Papa Benedicto XVI con motivo del Sínodo de África, inagurado el pasado domingo.
No es que declaraciones del Papa acerca de África, sean noticia por primera vez - basta recordar su afirmación de que "No se puede superar (el sida) con la distribución de preservativos, al contrario aumentan el problema". En este caso, sin embargo, más que indignado me he quedado boquiabierto al escuchar su afirmación de que el "nuevo colonialismo" que amenaza el progreso africano: es el materialismo, que exporta el mundo occidental como un «residuo tóxico». Una amenaza que además se complementa con el aumento de fundamentalismos religiosos que falsifican el nombre de Dios y difunden «la intolerancia y la violencia».
A ver, no es que haya nada intrínsicamente malintencionado o erróneo en estas palabras (al contrario que en las hechas acerca de los preservativos) pero resulta sin embargo un análisis del continente bastante particular. Claro que el materialismo - y sus derivados: consumismo, egoísmo, etc - es algo negativo; pero ¡¿afirmar que el principal problema de África es éste?! No es África - según las propias palabras de Benedicto XVI - "un inmenso «pulmón» espiritual para una humanidad en crisis de fe y de esperanza". Entonces, ¿no debería el Papa dirigir éste tipo de discursos - si lo cree realmente importante - a su rebaño occidental que abandona las iglesias católicas a gran velocidad? ¿Y cuyo materialismo fue motor principal de la colonización y explotación del continente africano, y gran parte del mundo?
Las cifras nos dicen que dentro de 15 años los fieles católicos en África habrán pasado de 170 a 230 millones (una sexta parte del total mundial), y que es en este continente dónde la iglesia católica crece con una mayor velocidad. Es también innegable que (perdón por la generalización) África es un continente espiritual, dónde las creencias religiosas - aunque no necesariamente asociadas a una iglesia o culto institucionalizado - juegan un gran papel en la vida diaria de millones de personas e influyen en muy distintos aspectos de estos países. El libro: "Mundos de Poder" de S. Ellis y G. ter Haar es una brillante introducción a la cercana relacción existente entre el poder político y poder espiritual en numerosas partes del continente (aquí se puede leer el capítulo de introducción en inglés).
Es decir, y por mucho que el Papa diga lo contrario, África parece muy lejos de sucumbir a un materialismo que excluya las creencias espirituales. Es cierto que líderes políticos se han adueñado a menudo de fondos públicos han realizado ostentosas demostraciones de riqueza. Sin embargo, algunas de las más increíbles demostraciones de poder material han tenido también un fuerte componente religioso, como por ejemplo la Basílica de Nuestra Señora de Yamoussoukro, la iglesia más grande del mundo, construída por el dictador de Costa de Marfil, Félix Houphouët-Boigny entre 1985 y 1989 con un coste total de $300 millones. Este nivel de ostantación nos lleva al segundo punto - el crecimiento de grupos que falisifican el nombre de Dios.
Durante los últimos años se ha producido un importante aumento en la creación de nuevas identidades religiosas en África - no sólo fanatismos (cristianos o musulmanes), sino también el Pentacostalismo y distintas iglesias Evangélicas. Estos procesos sí que son destacables dentro de la actualidad africana - en especial por su moderno carácter que hace uso de las nuevas comunicaciones y redes transnacionales creadas por inmigrantes africanos. Pero,en mi opinión, el crecimiento de estos grupos responde (en parte) a uno de los verdaderos problemas en África: la falta de gobiernos democráticos, responsables y de una situación política estable.
Éstos problemas - cuyas causas son demasiado complejas como para intentar explicar en esta breve entrada, pero entre las que el materialismo africano desde luego no figura - han sido reflejados en numerosos informes, reportajes y listas oficiales. Y han sido también objeto de numerosas intervenciones para intentar solucionarlos. Ambas cosas intenta hacer la Fundación Mo Ibrahim - fundada por un exitoso hombre de negocios sudanés - que acaba de publicar (este lunes) un nuevo listado que refleja los países mejor gobernados del continente. Además esta fundación, cuyo objetivo es mejorar la calidad de liderazgo de los políticos africanos - otorga para ello un premio anual de 5 millones de dólares (y $200,000 de pensión anual vitalicia) al mejor líder del continente. Mientras que esta es una iniciativa destacable, la idea de fondo parece irónicamente apoyar la opinión - compartida por el Papa - de que lo único que interesa a los líderes africanos es el dinero, y que dándoselo por hacerlo bien, se evitan así tentaciones de adquirirlo de otra manera. Ya que situación africana es sumamente compleja - con un gran potencial al mismo tiempo que graves problemas - requiere por tanto actuaciones en muy diversos frentes. La lucha contra el materialismo exportado por occidente sin embargo, no creo que encabece muchas listas de prioridades.
El ex-presidente de Botsuana y ganador del premio en 2008 Festus Mogae